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Comandante Andresito

Comandante Andresito

El Comandante Andresito nació en Santo Tomé, a orillas del río Uruguay; cuando los ríos eran dos partes de una misma tierra y los indios estaban cabreros desde el famoso tratado de la Permuta (S. XVll), firmado entre dos parásitos iguales que Borbón: el monarca de Portugal y el de España, que entonces pretendían cortar tierras y gentes como si se tratara de un pastel. Lo bautizaron Andrés Guacurarí. La causa, lo llevó a seguir a Manuel Belgrano hasta Montevideo y allí, José Gervasio Artigas lo adoptó como hijo suyo y Andrés Guacurarí se pasó a llamar Andrés Guacurarí y Artigas, “Andresito”.

En su recuerdo, el amigo Pablo Cingolani nos regala este bellísimo poema:

Espejos, dejavú

Andresito –el Comandante Andresito- viene y me dice
Ven, hermano, vamos por las selvas con los pueblos a liberar a los pueblos
Dale, vamos y fuimos con Tata Artigas y fuimos con el general Belgrano
Con Manuel, con Andresito, con los pueblos y con José Gervasio fuimos todos en malón
En ejército revolucionario en milicia popular en odisea en pelotas fuimos todos
Y nos abrazamos a los árboles antes que hagamos nada. Ese era el pacto
La unidad, la gloria, la liberación, la reforma agraria, la naturaleza, los pueblos

Después vencimos en cien batallas. Después las perdimos todas
Y nos masacraron. Y nos fusilaron con gusto y con ganas y sobre todo con balas
Y nos cosieron en cuero crudo. Y nos mataron de sed y espanto en las mazmorras
Igual así sonreímos. Igual así nos abrazamos. Nunca nos arrodillamos
Porque sabíamos que una batalla si ganaríamos por siempre
La batalla que nunca se puede perder. La batalla de la memoria

A veces viene Andresito por casa. Viene a jugar con el gato
Viene a tomar mate viene desde el fondo de la historia viene
Y brindamos con ginebra Bols y jugamos a las cartas y viene
Y me dice: ¿viste, Pablo? ¿Viste, hermano?
No me han matado, no pueden y agrega: hay que seguir liberando a los pueblos
Me mira fijo y agrega: la magia de la selva no se puede perder, los árboles
¿Te acordás cuando abrazábamos a los árboles?
Cuando yo quiero abrazarlo a él aparece un humito como si un cigarro que se hubiera apagado

Quiero despertar pero viene Belgrano y me dice…

Pablo Cingolani
Río Abajo, 24 de noviembre de 2011

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