Una nueva y asombrosa línea de investigación se dirige a discernir cómo dos tipos de estructuras nanométricas en las plumas de los pájaros producen colores brillantes y distintivos.
Una nueva y asombrosa línea de investigación se dirige a discernir cómo dos tipos de estructuras nanométricas en las plumas de los pájaros producen colores brillantes y distintivos.
Un equipo de investigadores de la Universidad de California, los Laboratorios HRL y el Instituto de Tecnología de California ha desarrollado el material más ligero del mundo, aproximadamente 100 veces más ligero que el poliestireno expandido (comercializado bajo la marca Telgopor, entre otras).
Un nuevo experimento en el CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) ha arrojado el mismo resultado que el estudio que el pasado mes de septiembre agitó a la comunidad científica al cuestionar la teoría de la relatividad de Einstein, que fue formulada en 1905 y es uno de los pilares de la física moderna. Los autores aseguran que en este nuevo test los neutrinos volvieron a ser más veloces que la luz.
A la naturaleza extraña de uno de los compuestos químicos aparentemente más simples, el agua, se acaba de sumar una nueva rareza. Científicos estadounidenses han descubierto que cuando se enfría por debajo del punto de congelación, el agua puede transformarse en un nuevo tipo de líquido. Los detalles aparecen en la revista Journal of Physical Chemistry B de la Sociedad Americana de Química (ACS por sus siglas en inglés).
Una llama, un poco de líquido en ebulllición, vapor y empieza el espectáculo. El maestro cristalero checo Michal Zahradník construyó en 2008 esta pequeña maravilla reproduciendo la máquina de vapor de Stephenson.
La respuesta depende del diámetro y del peso de la gota de agua; cuanto mayor es, más rápido cae. Aún así, se calcula que la velocidad oscila entre los 8 y los 32 kilómetros a la hora. Una gota de lluvia puede tener un diámetro mínimo de 0,5 milímetros, como un grano de sal, y un máximo de 6,35 milímetros.
Einstein al rescate de Einstein podía haber sido el título del artículo del físico teórico Carlo Contaldi acerca del ya famoso experimento en el que, aparentemente, los neutrinos sobrepasan la máxima velocidad admitida en el universo, la de la luz. No se ha tenido en cuenta en dicho experimento, argumenta este científico del Imperial College de Londres, el efecto de la gravedad (diferente en la salida y en la meta de la carreta de 730 kilómetros de los neutrinos), según la Relatividad General de Einstein, sobre los relojes con los que se midió dicha velocidad.
El tiempo se estira y se encoge según nuestro estado de ánimo y según lo rápido que nos movamos; también se compra y se vende tiempo; e incluso se redefine lo que es un minuto para que todo tenga un poco más de sentido en nuestra vida cotidiana. Porque un minuto no es siempre un minuto.
Las baterías y pilas que manejamos a diario podrían tener sus días contados. Un equipo de la Iniciativa Nacional para la Nanociencia y la Nanotecnología de la Universidad de Singapur (NUSNNI) ha desarrollado una membrana capaz de almacenar energía eléctrica.
Andrew G. Cohen y el Nobel Sheldon L. Glashow muestran que esas partículas no han podido viajar más rápido que la luz.
Tras la presentación, hace unos días, de los sorprendentes resultados del experimento Opera, según los cuales los neutrinos viajan más rápido que la luz, los físicos de partículas se han aplicado rápidamente a estudiar esa supuesta velocidad superlumínica y ya se han presentado más de 20 artículos científicos sobre el asunto.