Cuando los fabricantes de aparatos electrónicos anuncian la creación de un nuevo modelo de computadora o de teléfono celular millones de personas en todo el mundo celebran y salen corriendo a adquirir la última tecnología.
Cuando los fabricantes de aparatos electrónicos anuncian la creación de un nuevo modelo de computadora o de teléfono celular millones de personas en todo el mundo celebran y salen corriendo a adquirir la última tecnología.
El aumento de la población en los países en desarrollo y las pautas actuales de consumo en las naciones ricas pueden arrastrar al planeta al caos ambiental y económico. A esa conclusión han llegado 22 científicos, dirigidos por el biólogo y Premio Nobel John Sulston y bajo los auspicios de la Royal Society de Londres.
Desgraciadamente, la escasez de alimentos es un problema real. El Departamento de Agricultura de EE.UU. estima que la escasez de alimentos ha ido empeorando cada año en las últimas dos décadas. Sólo en 2010, hubo informes de que los cultivos fallan al no crecer correctamente en la India, Siria y en los Estados Unidos.
Los organizadores apostaron a construcciones reutilizables y materiales reciclados. También quieren desalentar el uso de autos para reducir la contaminación.
¿Debe preocuparnos la desaparición de las abejas? La respuesta es sí, y no solo porque sea un factor desestabilizador a nivel ecológico, sino porque también tiene su incidencia en la economía. La situación es mucho más grave que quedarse sin miel: la mayoría de los alimentos que consumimos, o muchas plantas que ofrecen servicios esenciales en los ecosistemas, no serían posibles sin la polinización de estos insectos.
El Consejo del Ártico se está reuniendo en Estocolmo. Representantes gubernamentales discutirán la sostenibilidad – o no – de la extracción de petróleo en este área.
El cambio climático afectará la cantidad y calidad de un recurso vital para la humanidad, el agua subterránea, y es necesario no sólo investigar más esta fuente sino establecer reglas claras para su uso.
En el siglo XXI, China e India se han acostumbrado a aparecer en los primeros puestos de las clasificaciones mundiales. Pero no siempre es motivo para el orgullo. Los dos colosos asiáticos embelesan con su crecimiento económico, y son considerados por las potencias a las que más ha golpeado la crisis global como mullidos colchones para evitar un batacazo todavía mayor. Pero la factura de este nuevo estatus es abultada, y la paga el Medio Ambiente.
En el último siglo, Argentina perdió dos tercios de sus bosques nativos. De las 106 millones de hectáreas que tenía en 1914 apenas le quedan poco más de 33 millones, según un reciente inventario de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable.